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Un contrato firmado un mes después del asesinato de Infante

El asesinato de Blas Infante en la noche del 10 al 11 de agosto de 1936 en Sevilla, no solo supuso una pérdida irreparable para la Andalucía democrática, constitucional y republicana, sino también, como es obvio, para su familia: su esposa y sus hijas (Luisa, María Angeles y Alegría) e hijo (Luis Blas). Al inmenso dolor emocional y afectivo, se le unieron grandes dificultades económicas. María Angustias, la viuda, tuvo que asumir completamente sola el mando de una casa. Un enorme esfuerzo añadido al dolor del asesinato cruel e impune de su marido.

En ese contexto, solo un mes después del crimen, el 13 de septiembre de 1936, María Angustias tuvo que firmar un contrato de arriendo con Salvador González Lamas de las tierras adyacentes a la Casa de Coria del Río para conseguir unos ingresos. Este documento, contenido entre sus manuscritos y anotado con la inscripción de la mano de su biógrafo Enrique Iniesta como AIZ, incluye quince cláusulas como la de otorgar la vigilancia de la finca -recordemos que aún están en plena Guerra Civil-, así como el cultivo y cuidado de naranjos, manzanos, olivos, hortalizas, una vaca -Garbosa-, una becerra -Princesa-, algunos cerdos, colmenas y cinco conejos. Además, se añaden al acuerdo diversos aperos de labranza.

El texto finaliza con la firma de Salvador González y la de “María Angustias García de Infante” (sic).

Manuel Hijano del Río.

 

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