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Una carta a la viuda de Blas Infante en 1952

Una de las cartas más curiosas y sorprendentes que se encuentran entre los manuscritos de Blas Infante es la que dirige a su viuda, Mª Angustias García de Parias, el Comisario Provincial de Excavaciones Arqueológicas de la provincia de Málaga, Simeón Giménez Reina. Para entenderla, es necesario hacer una breve introducción:

Es conocida la afición de Infante a la Arqueología desde su juventud. Su interés por la Antigüedad Clásica le lleva a realizar excursiones al yacimiento de Alechipe, a pocos kilómetros de Casares, donde se encuentran los vestigios de la ciudad romana estipendaria de Lacipo. Las primeras investigaciones científicas de este enclave arqueológico se datan en el siglo XVII y se basan en el intento de encontrar la ciudad origen de varias monedas acuñadas bajo con esa nomenclatura. Más adelante, en 1860, el arqueólogo alemán Hübner informa del lugar gracias al testimonio del casereño Juan Pérez de Vargas y Salas y, en 1898, el también arqueólogo francés Pierre París visita la localidad malacitana siguiendo esa línea de trabajo.

La Ley de Excavaciones de 1911 contra los expolios arqueológicos en España obstaculiza estos trabajos de los investigadores extranjeros y fueron los eruditos locales, como Infante, quienes protagonizaron los posteriores estudios. Enrique Iniesta, en su biografía sobre el Padre de la Patria Andaluza, documenta sus visitas al yacimiento y así se explica la existencia de restos romanos, como una urna cerámica o un capitel, en su casa de Coria del Río, y las referencias a Lacipo en sus manuscritos. En el mismo sentido, se expresan Beltrán Fortes y Escacena Carrasco.

En cuanto al firmante de la carta, Simeón Giménez, sabemos que ostenta el cargo de Comisario provincial de Excavaciones Arqueológicas entre 1940 hasta 1965, cuando es nombrado Delegado en Málaga de la Dirección General de Bellas Artes. Tiene numerosas publicaciones sobre los yacimientos arqueológicos de la provincia malagueña, como las Cuevas de la Pileta, de Nerja o de la Trinidad, y los Dólmenes de Antequera, entre otros.

Con estas notas previas, ya se puede entender mejor el texto presentado. Se trata de una carta donde el Comisario se dirige a Mª Angustias para solicitarle documentación u objetos que pudiera haber recopilado Blas Infante de sus trabajos en Lacipo. Ahora bien, las palabras denotan no solo el cruel desconocimiento de Simeón del asesinato del político andalucista ocurrido dieciséis años antes, e incluso su profesión, sino también nos lleva a imaginar el dolor ocasionado en su viuda al leer frases del político franquista tales como: “que su esposo (q.e.G.e.) (Que En Gloria Esté) caído por Dios y por la Patria, cuando fue notario de Casares”; “nada más lejos de mi pretensión que intentar privarla de queridos recuerdos de su esposo”; o “si sus desvelos y trabajos arqueológicos pueden ser aprovechados y aún publicados ensalzando y glorificando su memoria”. La antefirma finaliza con una despedida: “q.b.s.m.” (Quien Besa Su Mano). Palabras que aún hoy rechinan en nuestros oídos.

Manuel Hijano del Río, Profesor de la Universidad de Málaga.

Bibliografía para ampliar:
Egea Fernández Montesinos, A. (coord.) La Casa de Blas Infante en Coria del Río, Sevilla, Centro de Estudios Andaluces, 2004.
Iniesta Coullaut-Valera, E. (1979) Los inéditos de Blas Infante, Fundación Blas Infante, Sevilla, 1989.

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