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El homenaje de Silves a Al-Motamid

Este documento es la carta que envía el Cónsul de España en Faro el 17 de febrero de 1927 a Blas Infante, como respuesta a otra que el líder andalucista le manda previamente, solicitando su colaboración para celebrar un homenaje a Al-Motamid en la localidad de Silves, en el Algarve. En la misiva, Gonzalo Diéguez acepta la propuesta, y le pide le tenga informado de todas las gestiones a realizar en un futuro. Infante en esos años reside en Isla Cristina, a pocos kilómetros de la localidad lusa. No descansa. Sigue trabajando y, desde su exilio interior obligado por el Dictador Primo de Rivera y bajo el reinado del Borbón Alfonso XIII, organizando actos reivindicativos del ser andaluz.

El acto en principio iba a tener lugar el 8 de marzo de ese año. Sin embargo, tenemos constancia de que se retrasa al menos hasta finales de septiembre o comienzos de octubre de 1928. Para estudiar este evento, disponemos hasta ahora de dos fuentes hemerográficas: por un lado, el periódico La Higuerita de Isla Cristina traduce una entrevista a Blas Infante en su número de 24 de septiembre del lisboeta Diario de Noticias; y, por otro, la melillense Vida Marroquí, en su número de 4 de octubre de 1928, relata el acto. Por esas páginas sabemos que la jornada consistió en colocar una lápida de azulejos con una orla de decoración floral, amarilla y verde, hecha en Sevilla, en el antiguo edificio de los “Pocos do Concelho”. Lleva la lápida una inscripción poética del mismo Al Motamid: “Viajero: saluda a Silves y pregúntale si guarda recuerdo de mi cariño en sus antiguas moradas”. Por esas noticias, sabemos que el acto contó con el apoyo de “todo el Portugal culto”, y con la asistencia de representantes del Ateneo de Sevilla y del Gobierno portugués.

Blas Infante profesaba una gran admiración por el rey hispalense. Lo cual justifica este afecto. En la entrevista citada, aparecen unas palabras que definen claramente su encanto por el personaje de Al Andalus:

“Motamid fue rey de Sevilla y por fin los almorávides invasores lo llevaron preso a Agmat donde murió. Ese trance de la vida del poeta, produjo tal movimiento sentimental en las poblaciones del sur, que durante siglos se hicieron peregrinaciones a su túmulo. La última, la realizó en el siglo XIV Al-Jatib, ministro del Rey de Granada. Nuestro homenaje a Motamid es la reparación de una injusticia: es este su significado exclusivo”.

Y dice, también en ese mismo diálogo:

“Motamid, oriundo de Beja, príncipe de Silves y último rey de Sevilla, constituye la figura más representativa de la cultura musulmana peninsular. Él dirigió una corte intelectualizada, a la cual pertenecían artistas, poetas y filósofos”.

Un homenaje no muy conocido que revela la admiración de Infante por estos personajes, ejemplos de un “espíritu” combativo, rebelde y reivindicativo, insertos en la Historia de Andalucía.

Manuel Hijano del Río, Profesor de la Universidad de Málaga.

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